Reseña histórica
Su abrupto terreno ha sido modelado y abancalado por sus
gentes durante generaciones, desde que allá por 1350, Gil
Blázquez reedificara las casas abandonadas y levantadas
dos siglos antes en terreno fronterizo con los musulmanes
por Blasco Gimeno el Chico, siguiendo órdenes del concejo
abulense en los inicios del siglo XII.
Según la leyenda, sería a finales del siglo XV cuando
grandes disputas entre los antiguos habitantes abulenses
y los más recientes segadores leoneses llevaron a Don Beltrán
de la Cueva, señor de esas tierras, al cambio del nombre
por el de Pedro Bernardo, en recuerdo de los cabecillas
de los dos bandos: Pedro Fernández y Bernardo Manso.
Las últimas investigaciones llevadas a cabo por el historiador
Juan Antonio Chavarría contradicen esta leyenda, pues ya
en el Libro de la Montería de 1348, en el que el rey describe
y enumera los territorios de caza de nuestro valle, aparece
hasta seis veces el nombre de “Pero Bernaldo” .
Su evolución histórica sigue unida a la de Mombeltrán
hasta que en el siglo XVII, cansados de depender de la vecina
villa, elevan al rey Carlos II la petición para tener jurisdicción
propia, que será otorgada en 1679, con lo que Pedro Bernardo
pasa a ser villa y elige a su primer alcalde.
Ya en el siglo XIX, tampoco pudo librarse nuestro pueblo
de la invasión napoleónica, y aunque malos tiempos fueron,
corrió mejor suerte que la vecina villa de Arenas de San
Pedro, saqueada e incendiada en acto de represalia por las
tropas procedentes de Talavera de la Reina.
Historia “moderna”
Un hecho catastrófico que todavía se recuerda con pesar
fue el terrible incendio que arrasó gran parte del monte
en julio de 1986: miles de hectáreas quemadas, una persona
muerta y varios heridos, cientos de familias sin trabajo….
En 2000 se inicia una serie de tres incendios que en diez
días calcinan cerca de 4.000 hectáreas. El golpe ha sido
muy duro para los habitantes de Pedro Bernardo pero estos,
lejos de permanecer pasivos y quejumbrosos se han organizado
en varias iniciativas ciudadanas para que nuestro pueblo
recupere lo antes posible su antiguo esplendor.
La primera cita histórica de esta localidad hay
que buscarla en el Libro de la Montería de Alfonso XI (siglo
XIV) donde aparece como Pedro Bernardo.
Pedro Bernardo consiguió su título de villa, junto a Mijares
y Lanzahíta, de la mano de Carlos II (El Hechizado) el 14
de octubre de 1679. Es la única de las tres villas que conservado
el rollo o picota, emblema de la jurisdicción civil. Esta
insignia de Pedro Bernardo es una columna de piedra basándose
en bloques cilíndricos de granito tallados. Posee grada
con cuatro peldaños, base, fuste, capitel y remate cónico.
En el capitel presenta las cabezas de cuatro dragones. Pedro
Bernardo disponía de una población de más de 213 vecinos,
lo que la convertía en una de las mayores villas del Alto
Tiétar. A finales del siglo XVIII, Pedro Bernardo sumaría
unos 484 vecinos.
Esta fue la descripción de Pedro Bernardo y sus gentes
que realizó Rufino Martín Romero en 1899:
“En la falda al Mediodía de las altas sierras…dominando
fértiles campiñas y dilatados horizontes, en terreno áspero
y escabroso pero de abundantes aguas, excelente clima
y atmósfera despejada, está situado Pedro Bernardo…Las
principales fuentes de riqueza, aparte de la laboriosidad
de sus habitantes, son el aceite, el vino y la patata,
y hasta hace poco tiempo cultivaban con esmero los cerezos,
los ciruelos, los claudios, los melocotoneros y los castaños…La
industria apenas existe; casi desapareció la que le daba
nombre en toda España, la fabricación de cucharas, husos
y molinillos, hoy existen dos fábricas de hilados de lana…hay
también una tahona y algunos molinos harineros.
El carácter en general de los vecinos de Pedro Bernardo
es dócil, pacífico, laborioso, servicial y hospitalario;
que el clima es sumamente benigno y sano, disfrutándose
de una agradable temperatura, así en el rigor del estío
como en el invierno”.